
El Sol es imprescindible para la vida. Sin él no existirían ni las
plantas, ni nosotros. El problema es que, por considerarse saludable y
estético el bronceado se abusa de la exposición solar, llegando a
convertirse en un peligro.
La radiación solar. El sol desde casi 150 millones de kilómetros de
nosotros emite una serie de radiaciones electromagnéticas que nos
llegan. Se clasifican en función de su longitud de onda en UVA, UVB y
UVC. Estas últimas, las más peligrosas y dañinas son absorbidas por la
protectora capa de ozono.
La UV-B, aunque se elimina en parte por la atmósfera llega en
cantidades suficientes para causar daños. Son los que nos hacen sentir
calor y son los responsables del eritema, enrojecimiento de la piel.
Los rayos UVA son los más penetrantes en la piel y son los causantes
del envejecimiento de la piel y del melanoma (cáncer de piel).
Las ventajas de tomar el sol son muchas, siendo la más importante su
papel fundamental en la síntesis de la Vitamina D, que es una de las
responsables de la mineralización ósea y la fijación del calcio. Pero
además puede curar algunas patologías cutáneas y, de todos es conocido
como el sol puede mejorar nuestro estado de ánimo, parece ser debido a
que favorece la síntesis de determinados neurotransmisores.
Por tanto se ha de concluir que lo que es peligroso no es el sol, sino
la sobreexposición solar, que se puede dar por ponerse demasiado al sol
o por hacerlo protegido de manera no adecuada.
Los peligros de la sobreexposición solar:
Los más directos y fáciles de reconocer son las quemaduras solares, de
las que existen tres grados en función de la profundidad de las
lesiones. A diferencia de las producidas por calor, las solares no
aparecen inmediatamente, por lo que empiezan a doler cuando el daño ya
está hecho.
Más difíciles de valorar y mucho más peligrosos, dado que no se percibe
el riesgo son las consecuencias a largo plazo del exceso de sol.
La radiación ultravioleta causa manchas y envejecimiento cutáneo. Pero
sobre todo, las radiaciones pueden producir mutaciones en el DNA.
Pueden proliferar células anómalas desarrollándose así el temido
melanoma o cáncer de piel.
¿Lunar o Melanoma?
Examina tu piel, la regla del ABCDE te ayudará muy fácilmente a diferenciar un lunar (nevus benigno) de un melanoma. Toma nota:
ASIMETRÍA: Los melanomas, aunque inicialmente son simétricos y redondos tienden, después a tener formas irregulares, mientras que los lunares son de forma más o menos redondeada y simétrica.
BORDES regulares en el lunar e irregulares en el melanoma.
COLOR En el lunar es homogéneo marrón claro u oscuro, mientras que en carcinoma existen dos o más tonos: marrón, rojizo...)
DIAMETRO Los lunares no suelen sobrepasar los 6 mm, mientras que los melanomas si.
EVOLUCION No suele haber modificaciones en al lunar y si en el melanoma
Estos son pequeñas orientaciones, pero desde NaturalSensia.com siempre recomendamos que en caso de duda acudas a tu dermatólogo.
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